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domingo, 20 de noviembre de 2011

Técnicas de manipulación

Vamos a distinguir entre tres técnicas de manipulación fundamentales que a su vez se dividen en técnicas específicas. Un ejercicio manipulativo generalmente no usa una única de estas técnicas sino que las combina para obtener el efecto deseado. Estas tres técnicas son las siguientes:
  • Manipulación por sesgo: es la táctica que sesga los datos parcial o totalmente no proporcionando toda la información de que se dispone al oyente para que tome una decisión.
  • Manipulación por deformación: es la táctica que presenta datos reales pero deformados ante el oyente. Esta técnica de manipulación y la anterior suelen ir unidas.
  • Manipulación emocional: es la táctica que pretende manipular la opinión del oyente manejando arteramente sus sentimientos.
Las dos primeras técnicas hacen referencia a lo objetivo, es decir, a la información que se le presenta al oyente por lo que, como se dijo, suelen ir unidas y están estrechamente vinculadas. La técnica de manipulación emocional es, con mucho, la más peligrosa y eficaz y trata de producir una modificación en la mentalidad del oyente manipulándolo subjetivamente.
La manipulación emocional suele venir reforzada por la manipulación por sesgo o por deformación.

MANIPULACIÓN POR SESGO:
La manipulación por sesgo tiene un gran poder de manipulación sobre personas ignorantes y sin posibilidad o sin interés en contrastar los datos que el manipulador le proporciona sesgados. El poder de este tipo de manipulación se ve intensificado con la reiteración por múltiples canales de la información sesgada. Vamos a ver algunos tipos de tácticas de manipulación por sesgo.
Sesgar el grueso de los datos: es cuando se omiten la mayoría de los datos en una argumentación y sólo se muestran aquel pequeño grupo de datos favorables al manipulador. Por ejemplo los creacionistas suelen utilizar como eslogan que “algunos científicos son creacionistas”; esto es un claro sesgo de la realidad ya que la inmensa mayoría de los científicos, y prácticamente la totalidad de los reputados, no creen en la teoría creacionista. La frase correcta sería “una minoría de los científicos creen en el creacionismo” pero, lógicamente, esta enunciación de los datos no es favorable a los creacionistas.
Sesgar datos relevantes: se produce cuando se omiten datos relevantes para que el informado se forme un juicio propio con conocimiento de causa. Mientras que en el tipo anterior se omitían la mayoría de los datos en este los datos omitidos son pocos e incluso mínimos pero son esenciales para la intelección de la cuestión que se discute.

MANIPULACIÓN POR DEFORMACIÓN:
La manipulación por deformación es aquella que presenta una información distorsionada pero con visos de verosimilitud. La información deformada pretende, a su vez, generar en el oyente una percepción de la realidad deformada. La deformación no implica casi nunca la falsedad de la información sino más bien un alto grado de parcialidad en el modo en como se presentan los datos. Veamos varios tipos de manipulación por deformación.
Saturación: esta táctica de manipulación usa la reiteración capciosa de datos falsos, irrelevantes o sesgados para generar en el oyente una visión de la realidad distorsionada. La saturación es más efectiva cuanto más intensa sea y cuanto más canales se usen para provocarla. Si los datos que se pretenden transmitir son inverosímiles la saturación debe ser de mayor intensidad pero prácticamente toda información es dada como buena si es reiterada un número adecuado de veces. Como decía Goebbels, ministro de Propaganda nazi, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.
Exageración: esta táctica de manipulación supone la amplificación cuantitativa o cualitativa de una información. Por ejemplo, si se quiere generar un sentimiento de racismo en un oyente no se dirá “Juan, que pertenece a la raza X, es un ladrón” sino más bien algo como “Juan como es X es un ladrón” o “Juan como todos los X es un ladrón”; la primera forma de enunciarlo es correcta y legítima, las otras dos son exageraciones que pretenden manipular al oyente.
Otro ejemplo es cuando queremos convencer a un oyente para que cumpla un deseo diciéndole algo así como “Nunca haces X” o “Siempre que te pido algo tienes una excusa”. Se entiende que es poco probable que el oyente nunca siempre adopte un determinado comportamiento ante el hablante. La forma correcta de presentar esta queja sería algo así como “La mayoría de las veces no haces X” o “Suele ser habitual que cuando te pido algo tengas una excusa”.
Desplazamiento de la responsabilidad: esta táctica pretende presentar datos ciertos pero analizar su causalidad de un modo tendencioso. En otras palabras pretende presentar hechos como consecuencias de personas que no son responsables de ellos. Esta táctica puede usarse tanto para arrogarse los méritos de otros como para desplazar la responsabilidad propia hacia terceras personas.
“He suspendido porque el profesor me tiene manía” es un ejemplo de este tipo de táctica.

MANIPULACIÓN EMOCIONAL:
Este tipo de manipulación es, con mucho, el tipo más peligroso y efectivo ya que hace uso del control de los afectos en vez del control sobre la información como en los métodos de manipulación anteriores. Mientras que en la manipulación por sesgo y por deformación el individuo puede rechazar los datos como erróneos o parciales con cierta objetividad en la manipulación emocional, al estar en juego sentimientos, es mucho más difícil para el oyente mantener la distancia afectiva entre lo que se dice y sus propios pensamientos. Por esta razón, como se dijo ya, es muy frecuente que las tácticas por sesgo y deformación vayan unidas a tácticas de manipulación emocional.
Es importante decir que de la misma manera que el mejor método contra las tácticas de manipulación por sesgo y deformación es tener una buena y plural información de la realidad, el mejor método contra la manipulación emocional suele ser una estructuración emocional fuerte y una buena autoestima; es fácil de ver que esto último es más difícil de conseguir que una información verídica lo que es una razón más del gran poder que tiene la manipulación emocional.
A continuación veremos algunas de estas tácticas de manipulación emocional.
El chantaje emocional: se entiende por chantaje emocional aquella táctica de manipulación que genera en la víctima sentimientos que le obligan emocionalmente a actuar en la dirección deseada por el manipulador. Los sentimientos que con más frecuencia usa el manipulador para realizar el chantaje emocional son los de culpa y adulación.
Por ejemplo, el manipulador hace sentir a su oyente culpable de una determinada situación pasada, presente o futura y lo hace sentir en deuda con él o culpable de una situación indeseable. También puede mostrar una admiración fingida por el oyente o hacer ver que espera mucho de él para que el sujeto víctima de la manipulación se sienta obligado a no romper las expectativas del manipulador.
En manos de personas sin escrúpulos morales esta técnica puede causar un gran sufrimiento emocional.
Alimentar el odio: es obvio que una persona que carezca de control sobre sus procesos intelectuales es mucho más fácilmente manipulable que una persona que sí posea ese control. Un modo habitual de anular el control del individuo sobre sus pensamientos es alimentar un fuerte sentimiento en él que le incapacite para un cálculo frío de sus pensamientos. El odio suele ser un sentimiento bastante arrebatador y usado habitualmente en las tácticas de manipulación emocional.
Generar odio en las masas permite la creación del “chivo expiatorio” que carga con las culpas y con la necesidad social de tener un enemigo mientras que los que han alimentado ese odio quedan al margen de él.
Fomentar el miedo: como en la táctica anterior en esta se intenta minar la capacidad de juicio de la víctima empujándola a un estado emocionalmente irracional. El miedo nace del instinto de autoconservación y es, por lo tanto, uno de los sentimientos más fuertes tanto del hombre como de los animales.
Cuando un manipulador alimenta el miedo en su víctima suele presentarse a sí mismo como salvaguarda o protección contra ese peligro acechante. El miedo al enemigo, a la soledad, a la libertad, etc. son miedos típicos que explota en manipulador emocional.
Autoarrogación de valores: esta táctica es usada cuando el manipulador se autoarroga ciertos valores asociados a las opiniones o decisiones que quiere inculcar en sus víctimas. Estos valores pueden ser de muchos tipos ser intelectuales (“sólo un idiota creería que...”), de consenso (“todo el mundo bebe...”), de éxito sexual (“si usas tal producto tendrás éxito con el sexo contrario”), etc.
La autoarrogación de valores no suele ser explícita ya que la víctima se percataría evidentemente del intento de manipulación. En esta táctica, como en todas las de manipulación emocional, la sutileza juega un papel muy importante para el éxito manipulativo.

El arte de la manipulación

La manipulación, un arte sutil que desde la antigüedad ha sido un factor común a generales, reyes, señores de la guerra y políticos insignes de todos los Reinos que han querido alzarse con el dominio de la tierra y de sus gentes para alterar el transcurso de la historia.
Manipular es la capacidad para interferir en los pensamientos de otros y malearlos a tu antojo. Y no hay mejor manera para cambiar la mentalidad de un hombre que el condicionamiento. El condicionamiento se basa, en resumidas cuentas, en la asociación entre estímulos para provocar una respuesta emocional.
La mejor forma para manipular a una persona es atacar a sus emociones: creando una imagen emocional agradable, o por el contrario una completamente aborrecible; dependiendo de lo que se desee obtener. Emparejando diferentes estímulos podemos conseguir nuestro objetivo de manipular las emociones de la muchedumbre.
El arte de la manipulación es un proceso complicado, pero procuraré que algunas de sus herramientas queden un poco más claras a modo de prevención.
Podemos empezar con el arma más mortífera de estos sofistas contemporáneos:

El discurso
El manipulador o demagogo cosecha sus frutos mediante la oratoria. Para ello hace gala de ciertos recursos de lo más variados dependiendo de cuál sea su intención.
• La adulación y el exaltamiento, es fundamental para mantener una fachada de seguridad entre los miembros del grupo.
• El argumento de autoridad, consiste en tratar de otorgar más validez a un argumento por la reputación y méritos de aquellos que lo respaldan.
• El argumento social, parecido al argumento de autoridad; en este caso se intenta conferir más validez al discurso por el número de apoyos que recibe.
• La minimización de los errores propios, los errores cometidos por uno, o por un grupo, no tienen importancia comparados con las que cometen otros.
• La creación de prejuicios, prejuicios sobre los demás que induzcan a pensar de manera favorable hacia unos y de forma abominable hacia otros, llegando al punto de malignizarlos o incluso de despersonalizarlos del todo.
• La presión social, amenaza con castigos y con el ostracismo a los disidentes dentro de una comunidad.
• La difamación, es un juicio público destinado a perjudicar la fama de las personas.
Pero todo esto no sería posible sin antes apuntar con el dedo a un...

Un enemigo común
No hay nada que una más que sentirse amenazados por un enemigo común: eso nos da una sensación de igualdad y de fraternidad con aquellos que sufren la misma situación. Todos los afectados por esta paranoia, por este prejuicio, serán receptivos a un argumento social y de autoridad del manipulador. Este es el poder del rebaño cobarde que ataca por prevención.
Cualquier enemigo dejará de ser un hermano, un vecino, un aliado, una persona; el manipulador se encargará de cosificarlo, de rescindir y de mutilar cualquier parecido con él. De convertirlo en algo con quien la multitud no pueda identificarse. Cuando se implante esta idea y la antipatía sea colectiva, no quedará ningún resquicio de remordimiento para las masas. El mal se habrá banalizado.
Pues es cierto que…

La unión hace la fuerza
Y para conseguir esa unión el manipulador exaltará y adulará los valores tradicionales de aquellos a quienes quiere convencer. No hay nada más seguro para un pueblo que moverse por sus raíces, por más corruptas o fraudulentas que fueran. El pueblo adora los tiempos pasados porque el futuro es incierto, y todo lo desconocido les aterroriza. Aquí radica la clave del prejuicio.
La memoria de los antecesores es una pauta a seguir, y aunque a veces puede tornarse en obstáculo, el manipulador sabrá hacer una reinterpretación de las costumbres tradicionales para añadir nuevos elementos, de modo que un gran cambio se antoje una sucesión lógica.
Así, lo propio e interno se refuerza, en apariencia, mientras que todo lo ajeno es peligroso y dañino. La misión del manipulador será alargar esta distancia hasta el punto en que parezca algo irreconciliable. Y en esta línea, todo manipulador sabe que…

El miedo es el mayor aliado
Sólo nos preocupa aquello que nos amenaza; lo que tememos. El temor a lo desconocido es imprescindible para el propósito de la manipulación. Piensa mal y acertarás es la consigna y el mayor prejuicio que esgrime el manipulador, y lo hará valer en aquellos a quienes ha seleccionado como contrarios.
Después de haber escogido a un enemigo y de haberlo colocado en un puesto de oposición y de humillación, el manipulador utilizará el miedo que ha sembrado para mantener el control.
Quizá surjan descontentos y personas que perciban el fraude. Para hacerles entrar en razón el manipulador concibe varias maneras. La coacción grupal: la presión social suele acallar la mayoría de los levantamientos, y si no utilizará la difamación y la elaboración de prejuicios contra los discrepantes, que combinados con el elemento anterior son generadores de pánico.
El manipulador tratará de conservar su reputación impoluta con la ayuda de uno o varios subalternos: perros gorileros que representan los aspectos más despiadados de su movimiento. Mientras tanto, él se mantendrá al margen de la toma de represalias y procurará minimizar los errores que cometan sus vasallos. Así pues, él instará a la paz y a aliviar las hostilidades mientras que sus leales cometen atropellos para preservar el control.
En eso reside…

La importancia de ser amado
El manipulador es alguien públicamente infalible, que hace lo más beneficioso para su comunidad. Se mantendrá alejado de la polémica, y en el momento en que estalle, sus fieles desviarán la atención de él adoptando una actitud extrema y fanática con la intención de redirigir el odio popular.
El paripé está servido: ahora el manipulador interpretará la administración de un correctivo público y se arropará de los valores tradicionales para recuperar la confianza del grupo. Este teatrillo causará una imagen de conciliación que le conviene vestir al manipulador.
Ante todo, el buen manipulador no se permitirá alardes de autoridad. Sus exhibiciones habrán de ser las justas, de tal manera que cuando las haga parezcan algo insólito y completamente justificado y merecido. Para recordar su hegemonía están sus perros gorileros, los más ambiciosos de la gloria que el manipulador tan astutamente ha cosechado.

Sólo se confía en uno mismo
El manipulador puede dar oportunidades, pero no deposita fe en los demás. Actuará y aparentará ser dadivoso y comprensivo. Igualmente, desconfiará de todos; sobre todo de los más cercanos a él. Después de todo, los rivales son predecibles –pues siempre tratan de perjudicarte-, pero no un aliado.
El miedo a la soledad y a la marginación que infundirá en sus perros gorileros logrará que se mantengan a su lado pese a las adversidades, temerosos de ser aislados en el momento crítico en que se separen, fracasen o se enfrenten fuertemente a él.
Nadie debe olvidar que dependen de él para ser quienes son. Lo necesitarán, porque sin él sus enemigos de dentro y de fuera no dudarán en herirles y degradarles. La competición por el favor de las masas será una realidad, y si la atención no se centra en el enemigo común, los defectos del manipulador cada vez serán más visibles y se producirá el cisma.